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Documento de Trabajo

5. El Derecho al Cuidado en los Convenios Colectivos de Trabajo del Sector Privado.

Ana Laya

Los sistemas de licencias previstos en las normas vinculadas con el empleo, así como otros beneficios y asignaciones familiares del sistema de seguridad social, juegan un papel relevante en la organización del tiempo y en la disponibilidad de dinero y recursos para el cuidado de niños y niñas . Diversas normas de derecho internacional establecen la responsabilidad de varones y mujeres de asegurar la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar, en particular respecto de la obligación de cuidado de las niñas, niños y adolescentes. También el derecho internacional vinculado específicamente con el empleo ha incorporado la corresponsabilidad del cuidado en su agenda . Sin embargo, en el derecho argentino la corresponsabilidad del cuidado ha sido tibiamente incluida en el corpus normativo. En materia de legislación laboral, el reconocimiento de las responsabilidades de cuidado de trabajadores y trabajadoras se circunscribe, en la generalidad de los casos, a los períodos de licencia por maternidad. En forma incipiente, algunas normativas reconocen una mayor extensión al período de licencia por paternidad. Ya se trate del sector público o del sector privado, las leyes, reglamentos, convenios o acuerdos sectoriales específicos que regulan la contratación incluyen un conjunto de previsiones vinculadas a la protección de las y los trabajadores y de sus familias. A su vez, dentro de este vasto conjunto de previsiones existen ciertas licencias o beneficios que se enfocan más específicamente en las responsabilidades parentales de las mujeres trabajadoras y madres, y por lo tanto inciden sobre las prácticas o estrategias de cuidado (especialmente de niños y niñas) que pueden o deben poner en marcha las familias. Las licencias y beneficios enfocados en las mujeres, antes que promover una organización social del cuidado más justa, refuerzan el rol de las mujeres como cuidadoras, cristalizando las desigualdades existentes tanto en términos de género como socioeconómicos. Si bien en lo últimos años se observa un creciente interés por incorporar el tema del cuidado a la agenda legislativa, en particular para la reforma de las normas laborales, ninguno de estos proyecto ha llegado a discutirse en el seno de los recintos de las Cámaras del Congreso Nacional, por lo que los intentos de reforma no han prosperado hasta la fecha . Los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) constituyen una herramienta invaluable para elevar el piso que fija la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Sin embargo, el interés que se observa en relación con este tema entre ciertos actores no se ve reflejado en los Convenios Colectivos de Trabajo que se analizan en este documento, que incorporan escasas licencias y beneficios relativos al derecho al cuidado. Los convenios colectivos analizados, por lo general, siguen reproduciendo una visión maternalista de las responsabilidades de cuidado y mantienen las diferencias que se generan en otros sectores del mercado laboral (como ser las que se generan entre el empleo público y el privado). Por ejemplo, en relación al goce del derecho al cuidado existen variaciones según el tipo de empleo en el que se desempeñe, la actividad y el sector en el que desarrolle su actividad. Es importante que se incorpore en los procesos de negociación colectiva la introducción de cláusulas en los convenios colectivos que amplíen derechos tales como licencias por paternidad más extensa y obligatoria, y que se incorporen nuevas licencias parentales de uso indistinto para padres, madres u otros integrantes de las familias. También es preciso que se contemplen otras formas y modalidades de empleo como trabajo flexible, tiempo parcial, incorporación gradual post-licencia, entre otros, permitiendo un abanico más amplio de opciones a las familias al momento de resolver la organización del cuidado que mejor se adapte a sus circunstancias particulares y sus preferencias. Todo ello, en el marco de una estructura integrada que comience a marcar el camino hacia un sistema de cuidados de alcance universal.

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5. El Derecho al Cuidado en los Convenios Colectivos de Trabajo del Sector Privado.

Ana Laya -

Los sistemas de licencias previstos en las normas vinculadas con el empleo, así como otros beneficios y asignaciones familiares del sistema de seguridad social, juegan un papel relevante en la organización del tiempo y en la disponibilidad de dinero y recursos para el cuidado de niños y niñas . Diversas normas de derecho internacional establecen la responsabilidad de varones y mujeres de asegurar la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar, en particular respecto de la obligación de cuidado de las niñas, niños y adolescentes. También el derecho internacional vinculado específicamente con el empleo ha incorporado la corresponsabilidad del cuidado en su agenda . Sin embargo, en el derecho argentino la corresponsabilidad del cuidado ha sido tibiamente incluida en el corpus normativo. En materia de legislación laboral, el reconocimiento de las responsabilidades de cuidado de trabajadores y trabajadoras se circunscribe, en la generalidad de los casos, a los períodos de licencia por maternidad. En forma incipiente, algunas normativas reconocen una mayor extensión al período de licencia por paternidad. Ya se trate del sector público o del sector privado, las leyes, reglamentos, convenios o acuerdos sectoriales específicos que regulan la contratación incluyen un conjunto de previsiones vinculadas a la protección de las y los trabajadores y de sus familias. A su vez, dentro de este vasto conjunto de previsiones existen ciertas licencias o beneficios que se enfocan más específicamente en las responsabilidades parentales de las mujeres trabajadoras y madres, y por lo tanto inciden sobre las prácticas o estrategias de cuidado (especialmente de niños y niñas) que pueden o deben poner en marcha las familias. Las licencias y beneficios enfocados en las mujeres, antes que promover una organización social del cuidado más justa, refuerzan el rol de las mujeres como cuidadoras, cristalizando las desigualdades existentes tanto en términos de género como socioeconómicos. Si bien en lo últimos años se observa un creciente interés por incorporar el tema del cuidado a la agenda legislativa, en particular para la reforma de las normas laborales, ninguno de estos proyecto ha llegado a discutirse en el seno de los recintos de las Cámaras del Congreso Nacional, por lo que los intentos de reforma no han prosperado hasta la fecha . Los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) constituyen una herramienta invaluable para elevar el piso que fija la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Sin embargo, el interés que se observa en relación con este tema entre ciertos actores no se ve reflejado en los Convenios Colectivos de Trabajo que se analizan en este documento, que incorporan escasas licencias y beneficios relativos al derecho al cuidado. Los convenios colectivos analizados, por lo general, siguen reproduciendo una visión maternalista de las responsabilidades de cuidado y mantienen las diferencias que se generan en otros sectores del mercado laboral (como ser las que se generan entre el empleo público y el privado). Por ejemplo, en relación al goce del derecho al cuidado existen variaciones según el tipo de empleo en el que se desempeñe, la actividad y el sector en el que desarrolle su actividad. Es importante que se incorpore en los procesos de negociación colectiva la introducción de cláusulas en los convenios colectivos que amplíen derechos tales como licencias por paternidad más extensa y obligatoria, y que se incorporen nuevas licencias parentales de uso indistinto para padres, madres u otros integrantes de las familias. También es preciso que se contemplen otras formas y modalidades de empleo como trabajo flexible, tiempo parcial, incorporación gradual post-licencia, entre otros, permitiendo un abanico más amplio de opciones a las familias al momento de resolver la organización del cuidado que mejor se adapte a sus circunstancias particulares y sus preferencias. Todo ello, en el marco de una estructura integrada que comience a marcar el camino hacia un sistema de cuidados de alcance universal.

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4. El trabajo de cuidado remunerado

Corina Rodríguez Enríquez / Gabriela Marzonetto - Abril 2015

Las sociedades capitalistas contemporáneas resuelven la organización del cuidado cotidiano de las personas a través de la participación interrelacionada del Estado, el mercado, los hogares y las organizaciones comunitarias. Algunos aspectos peculiares de esta Organización Social del Cuidado se ponen de manifiesto en la situación de las personas que se dedican de manera remunerada al trabajo de cuidado. Este tipo de trabajo tiene lugar tanto al interior de los hogares, como en el ámbito del mercado y al interior de instituciones estatales. Recurrir a la oferta de servicios de cuidado por fuera de la familia es una opción cada vez más relevante debido a la tendencia persistente a un incremento en la participación laboral de las mujeres, los cambios demográficos que amplían las demandas de cuidado, y los cambios en la organización familiar que hacen cada vez más difícil resolver el cuidado sólo a través del trabajo de cuidado no remunerado de los miembros del hogar. Con el fin de arrojar luz sobre las condiciones específicas en las que se desarrollan las actividades de cuidado remuneradas, el presente trabajo aborda la situación de dos ocupaciones que extreman contrapuntos sobre el cuidado de niños y niñas en Argentina: la docencia en nivel inicial y primario, y el empleo doméstico en casas particulares. Para estos dos casos se realiza una caracterización y análisis del marco normativo que regula las actividades, así como de sus condiciones laborales y socio-económicas, brindando elementos para evaluar la garantía del derecho al cuidado en la dimensión de las condiciones laborales de las personas que lo ejercen. Ambas ocupaciones muestran rasgos en común y diferencias sustantivas. Entre los primeros, vale señalar los siguientes: i) se trata de ocupaciones con un muy elevado nivel de feminización, que nos permite claramente hablar de maestras y trabajadoras de casas particulares (y en general, de trabajadoras de cuidado); ii) el tipo de tareas que se realizan en el marco de estas ocupaciones quedan comprendidas en la definición amplia de tareas de cuidado (que implican atención de necesidades para la reproducción cotidiana de la vida, generación de capacidades, y atención a la dependencia), aun cuando se pretenda destacar sus diferencias como trabajo de educación en un caso, y trabajo de servicio doméstico en el otro; iii) como tareas de cuidado, la feminización de estas actividades puede entenderse como consecuencia de la naturalización de las capacidades de las mujeres para cuidar, y en algún sentido, como una continuación lógica de las responsabilidades de cuidado que las mujeres han asumido históricamente al interior de los hogares; iv) en relación con lo anterior, ambas ocupaciones tienen fuertes connotaciones de género, aludiendo a la figura de la “buena madre” para el caso de las maestras y la “buena esposa” para el caso de las empleadas de casas particulares; v) si bien sus condiciones de empleo y remuneraciones son sustantivamente diferentes, ambas ocupaciones revisten por menos horas semanales que la jornada habitual de tiempo completo, y se ubican en las escalas más bajas de ingresos laborales, lo que puede asociarse tanto a su característica de empleos feminizados, como al tipo de tarea que realizan, vinculadas con trabajos socialmente menos valorados que los mercantiles productivos. Simultáneamente estas ocupaciones presentan diferencias sustantivas, que explican la desigualdad al interior de las actividades de cuidado en los niveles de remuneración y las condiciones de empleo. Sintéticamente: i) mientras las maestras son más bien jóvenes y con un alto nivel educativo (mínimamente terciario), las trabajadoras de casas particulares son en promedio algo mayores y tienen muy bajo nivel educativo (en su enorme mayoría sin finalización de la educación básica); asimismo la procedencia en términos de estrato socio-económico es diferente, con las maestras proviniendo de hogares de ingresos medios y las trabajadoras de casas particulares de hogares de ingresos bajos, habitualmente en situación de pobreza; ii) la regulación del empleo de las maestras es sólida e histórica, y el nivel de formalización del empleo en este sector muy elevado, mientras que ocurre lo contrario con el empleo en casas particulares, que históricamente ha estado regido por una normativa discriminadora que implicaba estándares laborales devaluados, y que sólo recientemente ha sido reemplazada por un marco de regulación que equipara los derechos de las trabajadoras de casas particulares a los del conjunto de trabajadores y trabajadoras; en consecuencia (aunque se presume que este no es el único factor determinante) el nivel de formalización del empleo en el sector del servicio doméstico ha sido históricamente muy bajo, y continúa siéndolo a pesar de una notoria mejoría; iii) como consecuencia de lo anterior, las maestras gozan de elevados estándares de protección de sus derechos laborales y de beneficios generosos de la seguridad social, mientras las trabajadoras de casas particulares gozan en la práctica de mínimos estándares laborales y de muy débil protección social; iv) la educación básica se imparte en instituciones públicas (mayoritariamente) o privadas, con lógicas claras en relación a la distribución de tareas y responsabilidades, mientras el trabajo en casas particulares se realiza justamente en el ámbito doméstico de los hogares, con límites muy difusos a las tareas específicas que pueden ser comandadas; iv) las maestras se encuentran sindicalizadas en alto grado, y las condiciones de remuneración y empleo se resuelven en el marco de negociaciones colectivas entre la representación sindical y la máxima autoridad de regulación educativa (los ministerios de educación); las trabajadoras de casas particulares tiene un nivel de organización y sindicalización mínimo, no tienen una contraparte empleadora organizada, y las condiciones de empleo y remuneración se resuelven en la asimétrica y privada relación entre la empleada y la empleadora; v) la docencia funciona como un mercado de trabajo al que “sólo se puede entrar por la base de la pirámide y en que las oportunidades de promoción profesional y ascenso están ligadas a la antigüedad y, en menor medida, a la formación continua” (Esquivel, 2010: 540); el trabajo en casas particulares, por el contrario, no presenta “barreras a la entrada”, es una de las principales alternativas laborales para mujeres de bajo nivel de instrucción y presenta nulas perspectivas de carrera (más bien la aspiración para mejorar las condiciones laborales y de ingreso es migrar a otro sector ocupacional). En definitiva, el mundo del trabajo de cuidado remunerado es feminizado pero heterogéneo. Esta disparidad de situaciones obedece tanto a las características socio-demográficas de las mujeres que se ocupan en uno u otro sector, como a los marcos normativos e institucionales en los que operan, así como en el tipo de tareas (y el nivel de calificación requerida) que realizan. Factores claves a la hora de explicar presumiblemente las diferencias que pueden ser transformadas parecen ser los marcos regulatorios de la actividad y su aplicación efectiva, así como en nivel de formalización/institucionalización.

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Derecho al cuidado en la agenda electoral

Abril 2015

Si miramos con atención encontramos que las diferencias entre mujeres y varones en la participación en el mercado laboral y otras esferas de la vida pública son consecuencia de la injusta organización social del cuidado. A pesar de la centralidad de las tareas de cuidado que garantizan la reproducción biológica y social de las personas y que atiende tanto sus necesidades físicas como emocionales, el cuidado como objeto de debate político permanece en un lugar marginal. Los actores políticos pueden desarrollar múltiples estrategias para incorporarlo en el centro de la agenda. Sumate vos también a la campaña El Cuidado en la Agenda Electoral.

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3. Cuidando en el territorio: El espacio comunitario como proveedor de cuidado

Zibecchi, Carla - Febrero 2015

El presente documento de trabajo se centra en el espacio comunitario como proveedor de cuidado a la primera infancia. En primer lugar, el documento identifica características salientes y recurrentes de los jardines comunitarios, intentando destacar rasgos particulares que los diferencian de otras organizaciones territoriales. Se observa que el nivel educativo inicial aparece como una suerte de “espejo” en el cual los jardines intentan parecerse y, a su vez, diferenciarse. De modo que la especificidad de estas organizaciones –que las diferencia de otras, por ejemplo, de los comedores comunitarios- se explica porque el sistema educativo inicial se presenta siempre como modelo a seguir, de allí que se intenten adoptar sus formas y características organizativas. No obstante, se utiliza la metáfora del “espejo” en tanto el ámbito educativo formal constituye un referente del cual diferenciarse y construir un discurso propio. Otra particularidad que los diferencia de otras organizaciones del espacio comunitario es el relativo grado de institucionalización que adoptan algunos jardines. Puede decirse que, en general, tienen un nivel de institucionalidad relativamente más alto que otras organizaciones que simplemente prestan servicios como “copa de leche”. Con el correr de los años, muchos jardines comunitarios han logrado reconocimiento oficial a través de diversos medios. También el documento destaca como rasgo distintivo su origen: no siempre emergieron como un espacio de cuidado. Por el contrario, sus orígenes muchas veces se remontan a otra finalidad y, ante la demanda creciente de cuidado y el impulso de sus referentes mujeres y cuidadoras, se fueron transformando en jardines comunitarios, de allí que se puede hablar de una “reconfiguración del espacio comunitario”. Finalmente, se destaca la casi exclusiva presencia femenina en diversos cargos inclusive en los de decisión: referentes y coordinadoras de dichos espacios. También las mujeres se desempeñan como auxiliares, asistentes, educadoras sociales, cuidadoras comunitarias, cocineras, ayudantes de cocina. En segundo lugar, el documento revisa algunos factores explicativos que permiten dar cuenta de la emergencia de estos jardines tales como la división sexual del trabajo, las demandas de cuidado de las familias, la falta de infraestructura de cuidado y la incidencia de la política pública en el espacio comunitario. La persistencia de la división sexual del trabajo y de estereotipos en torno al cuidado como responsabilidad exclusivamente femenina en diversos ámbitos –en el mercado laboral, en la familia, en la política pública asistencial- colabora en la feminización del ámbito comunitario en diversos sentidos que son destacados en el documento. Por su parte, las demandas de cuidado y déficits de servicios y de infraestructura también parecen constituirse como factor explicativo. Como ha sido destacado, en los últimos años se produjeron cambios sustanciales en la organización del hogar y la familia que se traducen en nuevas relaciones entre las familias y las instituciones educativas: la incorporación creciente y sostenida de la mujer en el mercado laboral –pese a las inserciones diferenciales según nivel educativo y la cantidad de niños en el hogar-, la disminución de los hogares extendidos, el aumento de los hogares con jefatura femenina, entre otras transformaciones importantes que atravesaron las familias. A todos estos cambios de carácter más estructural, se deben agregar aquellos vinculados con el mundo de las ideas y las concepciones en torno al cuidado infantil. Junto con estos factores se observa que una gran cantidad de programas sociales también han incidido en la actual reconfiguración y en la emergencia de nuevos espacios de cuidado en el ámbito comunitario. El documento menciona algunos programas que han tenido cierta incidencia más o menos directa en la transferencia de recursos a los jardines comunitarios: alimentación, subsidios, capacitación a las educadoras/cuidadoras. El documento destaca la incidencia de la nueva normativa, en particular, señala que el entramado normativo en el que se desarrollan los jardines comunitarios reviste de complejidad por el entrecruzamiento que se produce entre las normas vigentes en las distintas jurisdicciones (nacional, provincial y local), las referida a organizaciones de la sociedad civil en general y a los jardines en particular, y las leyes marco de educación, incluyendo las cuestiones relativas a las personas a cargo de los niños en estos espacios, los derechos de los niños/as, entre otros. En tercer lugar, el documento analiza el caso de dos jardines comunitarios con la finalidad de ahondar más profundamente en sus particularidades: sus comienzos y orígenes, la forma en la que se organizan para proveer cuidado, el modo en que en estas organizaciones se insertan las mujeres, sus expectativas de profesionalización, entre otras cuestiones. El documento concluye destacando razones que permitirían sostener la hipótesis de que se puede hablar de una transformación del espacio comunitario. Pese a las diferencias que subyacen entre los jardines comunitarios podemos decir que son organizaciones que difieren de las precedentes por sus nuevas protagonistas (coordinadoras, educadoras, maestras jardineras comunitarias), la finalidad (proveer servicios de cuidado) y el modo en que se vinculan con el territorio (trabajo asociativo y colectivo), entre otras cuestiones. Sin embargo, se advierte acerca de la importancia de que se avance en una regulación que reconozca a estas organizaciones (jurídica y económicamente); la relevancia de promover mayor capacitación y profesionalización de las cuidadoras; entre otros aspectos que son destacados para contribuir a la discusión y a la visibilización del tema.

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2. El trabajo de cuidado no remunerado en Argentina: un análisis desde la evidencia del Módulo de Trabajo no Remunerado

Rodríguez Enríquez, Corina. - Febrero 2015

Este trabajo presenta una caracterización del trabajo de cuidado no remunerado que realizan varones y mujeres en los hogares urbanos de Argentina, a partir del Módulo de Trabajo no Remunerado (TNR) aplicado por la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el tercer trimestre del año 2013. Se trata de la primera información de este tipo con cobertura nacional urbana que se produce en el país, y que permite nutrir el debate sobre la manera en que los hogares organizan sus actividades de cuidado de niños, niñas y personas mayores, y las desigualdades de género que aquí se generan y reproducen. El instrumento de captación utilizado presenta algunas limitaciones metodológicas. No es una Encuesta de Uso del Tiempo (EUT), sino un módulo acotado, que indaga sobre un listado de tareas limitado, lo que puede llevar a que se dejen de captar algunas o muchas tareas de cuidado. Se administra por recordación, lo que puede acarrear los problemas típicos de percepción de tiempo en este tipo de encuestas. Incorpora una llamativa condición de haber dedicado al menos una hora diaria a alguna actividad de cuidado, para ser considerado activo en la misma, con lo cual es posible que se pierda la captación de las tareas realizadas por personas que destinan poco tiempo al cuidado, y que de esta forma se reduzca artificialmente la brecha del tiempo dedicado por varones y mujeres. No permite distinguir la simultaneidad en las tareas, muy habitual en este tipo de actividades. Con todas estas limitaciones, el módulo provee sin embargo evidencia que confirma de modo contundente la presunción de una utilización del tiempo diferente por parte de varones y mujeres, y una sobrecarga de las mujeres en las responsabilidades de cuidado. En efecto, la información muestra que: i) las mujeres destinan un tiempo sustantivamente mayor que los varones al TNR; ii) las jornadas de TNR de las mujeres se incrementan en la edad central, cuando son cónyuges, cuando hay menores de 6 años en el hogar, cuanto menor es la jornada de trabajo en el mercado laboral, y cuanto peor es el nivel de ingreso del hogar en el que viven; iii) aun cuando las mujeres desocupadas e inactivas destinan mayor cantidad de tiempo al TNR, las mujeres ocupadas destinan un tiempo sustantivo (casi 6 horas diarias), lo que se expresa en jornadas de trabajo total muy prolongadas diariamente, lo que les limita la disponibilidad de tiempo “para sí” (dedicadas al autocuidado, al esparcimiento o la capacitación); iv) la situación ocupacional, el nivel de ingreso, la posición en el hogar, el nivel educativo, la edad, no producen ninguna modificación en la cantidad de tiempo que los varones destinan al TNR; v) la única razón por la cual los varones incrementan moderadamente su dedicación al TNR es ante la presencia de menores de 6 años en el hogar, pero siempre en proporciones sustantivamente menores a las mujeres; vi) la desigualdad en el uso del tiempo y en la intensidad del tiempo dedicado al TNR es una experiencia socio-económicamente estratificada, que se convierte por tanto en un vector reproductor de desigualdades. Esta situación desafía a las políticas públicas, necesarias para ampliar la libertad de las personas para elegir la manera en que quieren utilizar su tiempo. La posibilidad de una distribución más equitativa del tiempo requiere la redistribución simultánea del trabajo tanto remunerado como no remunerado. Para ello se requiere un plan integral de políticas públicas que aborde las cuestiones macroeconómicas que determinan la generación de oportunidades laborales para varones y mujeres, la manera de garantizar ingresos suficientes y protección social, el fortalecimiento del nivel educativo y la formación permanente de las personas para el empleo, la expansión de servicios de cuidado accesibles y adaptados a las necesidades diversas de la población, la transformación de los estereotipos de género.

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1. Aportes para la discusión legislativa sobre reformas necesarias en materia de cuidado

Ana Laya / Felicitas Rossi - Diciembre 2014

Concebir el cuidado desde un enfoque de derechos implica desvincular la situación individual de una persona frente al empleo, ya que el marco de derechos humanos requiere el acceso universal a los derechos. Por lo tanto, no deberían derivarse de la particular condición de empleo el acceso a ciertos beneficios o programas, sino que es necesario generar espacios para discutir en forma amplia un sistema de cuidado que sea inclusivo, tanto para trabajadores formales como informales, en relación de dependencia o autónomos, que aborde de manera amplia e integral la problemática y busque articular de modo sistémico derechos y políticas públicas en la materia. Sin embargo, esta no es la situación actual. En gran medida, las propuestas de reforma legislativa presentadas ante el Congreso de la Nación se concentran en la reforma de la Ley de Contrato de Trabajo. Estos proyectos de reforma legal son analizados en este documento, particularmente en relación con el ámbito laboral del sector privado . En primer lugar, el documento describe la situación normativa actual aplicable al sector privado comparando, a grandes rasgos, algunas desventajas comparativas de quienes se desempeñan en este sector frente a aquéllos que se desempeñan en el sector público nacional, así como frente a algunas disposiciones particulares de los sectores públicos locales . En segundo lugar, se relevan y analizan los proyectos de ley con estado parlamentario que proponen reformas al régimen vigente, aplicable al empleo privado, en relación a las licencias laborales por motivos diversos. Por último, se presentan nuestras conclusiones y propuestas con el objetivo de contribuir a la discusión legislativa en la materia.

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¿Cómo se cuida en Argentina? Definiciones y experiencias sobre el cuidado de niños y niñas

Carla Zibecchi - Mayo 2014

La pregunta acerca de cómo se cuida en Argentina implica aproximar repuestas a diversos interrogantes de carácter más específico: ¿A quiénes se cuida? ¿Quiénes demandan cuidado? ¿Dónde se cuida? ¿Quiénes ofrecen cuidado? La publicación ¿cómo se cuida en Argentina? Definiciones y experiencias sobre el cuidado de niños y niñas brinda información sobre estos temas y describe la organización social del cuidado de niños y niñas en la Argentina actual. La obra se propone dar cuenta de las posibilidades que tienen diversos actores que son proveedores de cuidado para modificar ciertas situaciones donde persiste una desigual distribución de responsabilidades: las familias y sus acciones, el ámbito comunitario, los sindicatos, las empresas y el Estado. Así, el recorrido propuesto muestra las acciones que llevan adelante los actores proveedores de cuidado, sus lógicas y sus potencialidades, dando cuenta de las distintas experiencias relevadas en diversos contextos territoriales y jurisdiccionales. Las ideas que se presentan incluyen propuestas políticas, recomendaciones, experiencias, y acciones de incidencia que podrán ser puestas en debate para la efectiva incorporación del cuidado en la agenda pu?blica. No se trata de promover recetas ni de modelos, sino de difundir conocimiento de experiencias e información u?til que podrá ser aprovechada por los diversos actores sociales. Además, estas ideas invitan a reflexionar en torno a la necesidad de generar consensos y un pacto social sobre la forma en que queremos y cómo pensamos el cuidado de niños, niñas, y otros integrantes de las familias, para la Argentina actual y para las generaciones futuras. Se trata de promover acciones que puedan tener un efecto multiplicador para sensibilizar y concientizar en el tema, aportando a la construcción de una agenda pu?blica más igualitaria, enmarcada en derechos, obligaciones y un marco de justicia distributiva para la organización social del cuidado. Esta publicación forma parte de una investigación más amplia elaborada en el marco del proyecto “El cuidado en la agenda pu?blica: estrategias para reducir las desigualdades de género en Argentina” que desarrollan el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y el Centro nterdisciplinario para el Estudio de Políticas Pu?blicas (CIEPP) con el apoyo de la Unión Europea

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Informe diagnóstico

La organización social del cuidado de niños y niñas

Corina Rodríguez Enríquez / Laura Pautassi - Marzo 2014

¿Qué es el cuidado? ¿Cuáles son las necesidades de cuidado de niños y niñas? ¿Quién y cómo se atienden esas necesidades en Argentina? El documento ofrece una aproximación a estos interrogantes a partir del relevamiento de la información disponible, en ocasiones escasa y dispersa, en las jurisdicciones donde se lleva adelante el proyecto: Ciudad Autónoma de Buenos Aires; las localidades bonaerenses de Morón y San Martín; Resistencia, Chaco; y San Salvador de Jujuy. El diagnóstico que aquí se presenta se centra específicamente en la cuestión del cuidado de los niños y niñas. Constituye una primera aproximación sobre las condiciones en que se desarrolla el cuidado en las jurisdicciones seleccionadas en el marco de un proceso de diagnóstico con enfoque de derechos realizado en base a la información disponible. Por lo tanto, la publicación no busca exhaustividad en el abordaje sino brindar elementos empíricos que permitan conocer las condiciones bajo las cuales se ejerce el derecho al cuidado en algunas de las provincias argentinas teniendo en cuenta las diferentes dimensiones que componen el derecho al cuidado: derecho a la protección integral, a la salud, a la educación, a la alimentación, a la seguridad social y a la conciliación con corresponsabilidad. El objetivo del documento es brindar elementos que permitan trazar las estrategias adecuadas para situar el cuidado en la agenda pública. Esperamos que esta publicación se convierta en un insumo útil y multiplicador para sensibilizar y concientizar sobre el tema, aportando a la construcción de una agenda de políticas públicas para la igualdad.

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¿En qué consiste?

Folleto de Difusión

Marzo 2013

El cuidado refiere a las a ctividades indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la existencia y reproducción de las personas, brindándoles los elementos físicos y simbólicos que les permiten vivir en sociedad.

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