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17 Enero 2014

Niñeras en vacaciones…¿sí o no?

Durante las vacaciones la dinámica familiar cambia, pero ¿qué sucede con la estrategia de cuidado de niñas y niños? La Nación publicó una nota sobre la participación de las niñeras tomando casos de familias argentinas que veranean en Punta del Este y llevan a alguien para que se haga cargo de sus hijas/os. Al igual que el resto del año la posibilidad de recurrir a servicios privados para resolver las tareas vinculadas con el cuidado depende de las posibilidades económicas individuales.

Por Silvina Ajmat

Niñeras si o no - La NacionAunque es famosa por su vida nocturna, Punta del Este es un destino para familias. El que lo dude puede recorrer las playas y no encontrará parador sin niños jugando en la arena. Incluso las playas donde la juventud organiza fiestas, están llenas de familias. También es común ver grupos grandes, de varias parejas con un sinnúmero de pequeños con pañales, palitas y baldes. Tal vez por eso no sorprende que estos grupos multitudinarios de veraneantes viajen, además, con ayuda.

Hay quienes suben a su travesía vacacional a su cocinera de cabecera, para no preocuparse por la comida diaria y porque en suma resulta más económico contratarla que pagar costosos almuerzos o cenas afuera.

Otros suman, además, a la empleada doméstica como ayuda fundamental para organizar la casa. En algunos casos, es la misma que hará las veces de niñera de los chicos, cuando los padres quieran salir a solas, o como ayuda para contener la euforia infantil en la arena. En otros casos, es la niñera que acompaña la crianza de los hijos durante todo el año la que también se sube al viaje familiar, como parte fundamental del grupo.

¿Cómo funcionan este tipo de vacaciones familiares? Se sabe. La dinámica familiar cambia en vacaciones. La convivencia full time genera sus roces y, a falta de colegio, los niños suelen demandar mucho más. Jimena Paoletti tiene 32 años. Es psicóloga y vive en Florida, Buenos Aires. Ama pasar sus vacaciones en Punta del Este, destino que elige desde hace 8 años, cuando todavía no era mamá. Hoy, con dos niñas, el descanso se complica un poco. Por eso viaja con Jeannette. “Vive con nosotras desde hace dos años y medio, ya es parte de la familia”, cuenta a LA NACION. Mientras charla observa a la niñera que disfruta del mar con sus dos hijas. “Me ayuda para meterse al agua porque a mí no me gusta y a las nenas les encanta. También cocinamos juntas, lo pasamos muy bien”, explica. Según la psicóloga Mónica Cruppi, especialista en niñez y adolescencia, la buena o mala convivencia en vacaciones con una niñera “depende de las características del vínculo”. “Si es una empleada o niñera que forma parte de la familia y es un integrante más no ofrece ninguna dificultad más que las propias de la convivencia. El problema viene cuando por ahí no conocen bien a la niñera o empleada doméstica. Y eso puede generar que esta persona no establezca un buen vínculo con los niños o que los padres no se sientan muy confiados con esta persona”.

Mariela y Juan, ambos de 35, decidieron tomarse vacaciones más breves con sus hijos, para no necesitar una niñera después de varios intentos fallidos. “Teníamos una chica que cuidaba a los niños durante el año y no había problemas. Pero cuando le proponíamos venir no la pasaba bien. No disfrutaba, no le gustaba la playa ni el mar. Entonces terminaba generando situaciones muy incómodas”, relatan.

Para Cruppi, esta situación es más que común. “Tiene que ver con la convivencia y es natural que pase”. La especialista señala como principal inconveniente “que los padres deleguen todo en ella y no se ocupen de los niños”. “Que la niñera oficie o cumpla con las funciones paternas o maternas o ambas, eso puede ser muy angustiante para los chicos porque el tiempo de vacaciones es un tiempo familiar y los chicos quieren estar de sus padres”. Aunque ninguno de los padres consultados lo admitan, cualquiera que preste atención a las situaciones entre familias y niñeras en las playas esteñas podría advertir lo angustiante que es para los chicos que sus padres no les presten atención.

Playa de José Ignacio. Día espléndido. Los hombres conversan entre sí. Muchos de ellos están haciendo negocios allí mismo, con el faro como testigo. Las mujeres que pasean por esa playa no escatiman en accesorios. La moda ante todo. Perfectas. Impolutas. No se van a meter al mar ni a sacarse sus túnicas de encaje. ¿Los niños? Con la niñera…la nanny -así, como a Fran Drescher, así las llaman-.

“Otro problema muy común es al revés. Cuando la crianza previamente quedó en manos de la niñera y los padres quieren tomarlas riendas se les complica”, continúa Cruppi. “Los padres son los encargados de ponerle los límites a los niños. Vamos a suponer que los padres quieran tomar las riendas en las vacaciones, aunque durante el año deleguen en la niñera. Esto seguramente va a ser un foco de conflicto. Los niños vienen habituados a una modalidad de horarios, límites, en lo cotidiano y de repente, los padres al bajar distintas líneas que no se marcaban antes, generan algo angustiante para todos. Hasta para la niñera”.

En el caso de los Paoletti, eso no es un problema. “Jeannette sabe cuáles son los límites que les ponemos a las chicas. Sabe qué les dejamos hacer y qué no. A veces, la menor, cuando se encapricha, recurre a ella. Pero nos entendemos muy bien. Jamás me desautorizaría”.

Otros consejos para tener en cuenta en vacaciones familiares

  • “En las vacaciones la dinámica familiar cambia porque hay un cambio en los horarios y rutinas. En los permisos con los chicos tiene que haber un punto medio, un equilibrio, ni muy laxo ni muy rígido”.
  • “Generalmente sucede en vacaciones que los chicos empiezan a quedarse viendo tele hasta tarde, les fascina. Algunos se quedan hasta la madrugada, y se desmadra todo un ritmo. No está bueno eso. No es bueno para los chicos que trasnochen y que miren televisión a lo mejor con programas que no son los adecuados para ellos. Y tienen que poder disfrutar del día y de las actividades diurnas. A un chico que se quedó desvelado durante mucho tiempo, al volver al colegio tendrá que enfrentarse a una batalla campal. Y puede generar problemas de sueño”.
  • “Las vacaciones son momentos únicos e irrepetibles. Un buen consejo es que los padres traten de disfrutar al máximo estos momentos con sus hijos. Hay que tener en cuenta los tiempos de los niños que no son los mismos que los de los adultos”.
  • “Respetar su sueño, sus juegos, no insistirles con cosas que les dan miedo -algo que se da mucho con padres que no están mucho con los niños-“.
  • “Evitar el enojo frecuente”.

Asesoramiento: Lic. Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica de la Argentina (APA)

Fuente: La Nación

 

 

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