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17 Septiembre 2013

En Tierra del Fuego, los padres se toman licencia

Desde marzo, ante un nacimiento, la ley los autoriza a compartir este beneficio laboral con las madres.

Por Evangelina Himitian  

Santiago Valiente atiende el teléfono con mucha naturalidad y del otro lado de la línea uno no tiene la impresión de estar hablando con un hombre que lleva a upa a un bebe de cuatro meses y que con el pie hamaca a su mellizo. “¿Hablamos en otro momento?”, es la pregunta obligada. “No, no. Hablemos ahora que estoy tranquilo”, dice. Él sabe lo que es lidiar con mamaderas y cochecitos por dos. Es uno de los primeros hombres argentinos en hacer uso de una “licencia por maternidad”.

Es jefe de turno de la unidad de detención de Río Grande, en Tierra del Fuego, donde desde marzo último rige una ley que equipara los derechos de los hombres con respecto a las mujeres a la hora de tomar licencia laboral por la llegada de un hijo.

La ley, que por ahora rige sólo para la administración pública, busca tanto fomentar que los recién nacidos queden al cuidado de sus padres como poner en igualdad de condiciones en el mercado laboral a las mujeres, muchas veces víctimas de discriminación durante su edad fértil. “Si ellos también pueden tomarse licencia quiere decir que no hay razones para creer que una mujer vaya a ser menos productiva en un mismo puesto”, dice la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, a LA NACION. Ríos fue impulsora del proyecto.

La ley prevé que los hombres, ante la llegada de un hijo, puedan tomarse 15 días y que en caso de nacimientos múltiples se agreguen 10 días por cada hijo. Santiago hizo uso de esa licencia, pero cuando llegó el momento de volver al trabajo los mellizos Gabriel y Alejandro todavía eran muy demandantes como para que Marcela, que es sargento de la misma unidad, quedara a cargo.

Para la madre, la ley contempla una licencia de 180 días, pero prevé que ella puede ceder o compartir con su pareja el uso de esos días. Así fue que Marcela y Santiago decidieron restar un mes a la licencia de maternidad de ella y prolongársela a él. Además de los mellizos, son padres de Maximiliano, que tiene ocho años. “Esta licencia fue fundamental”, dice Santiago.

Lo que ocurre en Tierra del Fuego no es una excepción. En la Universidad Nacional de Córdoba rige una medida similar que permite a los padres compartir la licencia con las madres. Además, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado existen proyectos de reforma de la ley de contrato laboral que contemplan la inclusión del padre en las licencias por nacimiento. Claro que para que tales proyectos se conviertan en ley deberán superar la oposición empresarial por los costos laborales que estas licencias implicarían.

“Cualquiera que haya tenido hijos sabe que el momento de volver al trabajo es uno de los más difíciles, porque el bebe todavía es chiquito y son pocas las familias que cuentan con el apoyo de una abuela que pueda cuidarlo. Muchas veces la única opción es una guardería, que puede no ser lo ideal. En la provincia ya hay varios padres que han hecho uso de las licencias”, afirma Ríos.

La ley contempla también las licencias para matrimonios de dos hombres, ya sea que adopten o que se conviertan en padres mediante la subrogación de vientre.

Pablo López Silva y Juan Castro son la primera pareja homosexual a la que la Justicia le otorgó la tenencia con fines de adopción de dos hermanitos de Misiones, hace dos semanas. Ellos viven en Tierra del Fuego, y Pablo, que es asesor pedagógico en un colegio público de Río Grande, es quien tomó la licencia por adopción, que como es por partida doble le permitirá quedarse en casa hasta mediados del año próximo. Así, Pablo se encarga de llevar al colegio a David, de 11 años, y a Batista, de siete. También les cocina y los lleva a pasear, aprovechando al máximo estos meses de licencia para forjar el vínculo con sus hijos. “Para los cuatro éste es un tiempo de aprendizaje, de nuevos roles”, dice Pablo. Cuenta que los chicos tomaron con mucha naturalidad ser adoptados por dos hombres. Los chicos vivían en un hogar de la provincia de Misiones tras la muerte de su madre cuando Pablo y Juan, que llevaban dos años de casados, decidieron inscribirse en el Registro Único de Adoptantes. Las puertas se abrieron antes de lo que ellos mismos pensaron, y pocos meses después, tras pasar por estudios socioambientales, se los dieron en adopción.

Hace pocos días, cuando se instalaron en Río Grande, estaban jugando en el living del departamento que alquilan y Batista, entre risas y con algo de timidez, preguntó: “¿Y quién de los dos va a ser la mamá?”. Todos rieron, nadie contestó. Al día siguiente, lo padres retomaron la conversación. “Ninguno de los dos. Vos tuviste una mamá que te quería mucho. Ella siempre va a ser tu mamá. Nosotros ahora vamos a ser tus papás”, le dijeron. A Batista la respuesta le pareció bien.

Fuente: La Nación

 

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